miércoles, 11 de enero de 2017

Trekking por Dolomitas, de Bressanone a San Candido - 9ª Etapa: Ref. Lavaredo - Ref. Tre Scarperi (Julio 2016)

El trekking se está acabando, pero aun quedan cosas por hacer y sitios por ver. Hoy, la ferrata Innerkofler y el Monte Paterno nos esperan. También nos esperaba el Toblin y su ferrata, pero la tormenta mañanera nos hace desistir y nos deja uno de esos "flecos" para la próxima.
Las Tre Cime di Lavaredo, desde la zona del Ref. Locatelli.
El Val Campo di dentro, camino del refugio Tre Scarperi, con el pico de la Rocca dei Baranci y sus casi tresmil metros a nuestra izquierda.
Fecha: 12-07-2016
Montañeros: 2
Distancia: 10,26 km
Desnivel positivo: 682 m
Desnivel negativo: 1.371 m
Duración (con paradas): 6 h 45 min.
Recorrido: Refugio Lavaredo (2.344 m) - Forcella Lavaredo (2.454 m) - Forcella dei Camoscio (2.650 m) - Monte Paterno o Paternkofel (2.744 m) - Forcella dei Camoscio (2.650 m) - Ferrata Innerkofler - Ref. Locatelli (2.405 m) - Passo Cavagna o Gwengalpen Joch (2.446 m) - Refugio Tre Scarperi o Drei Schuster Hütte (1.626 m).

Dificultad: Fácil. Ferrata fácil en la ascensión (opcional) al Monte Paterno y sendero equipado en el descenso del collado Camoscio. 
Track en Wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14432017


En todos los refugios tengo la impresión de que la gente no madruga y somos los primeros en salir, hoy me pasa lo mismo. Salimos y no se ve un alma, lo que contrasta terriblemente con el gentío que había ayer por aquí. Nuestra mayor pena no es esa, nuestra mayor pena es que las Tre Cime están cubiertas, con unas nubes que parece que no se van a ir, aunque entre claros nos dejan un par de fotos de postal.
Las Tre Cime surgiendo entre las nubes.
El camino comienza amplio, transitable para todoterrenos y esos motocarros que vemos por aquí, subiendo hasta el amplio collado con las Tre Cime a nuestra izquierda y el Paterno a nuestra derecha. Al inicio del camino un gran cartel informativo, con el paisaje pintado y las balizas de todos los senderos que pasan por la zona, nos ayuda a situarnos.
Camino del collado. El paterno, a su derecha, aún está despejado.
Por si las dudas, cartel indicador en las cercanías del refugio.
Del collado tomamos el sendero que se dirige subiendo a nuestra derecha y que nos conduce a la entrada de una galería. Aunque este primer tramo es corto, apenas unos metros, ya nos pide ponernos los frontales, un pequeño anticipo de lo que nos espera tras ascender al Paterno.
Desde el collado tenemos a la vista el refugio Locatelli y la Torre Toblin. Vamos para allá, pero dando un rodeo...
...que comienza subiendo a nuestra derecha hacia el Monte Paterno.
Inicio de la galería. Aunque este tramo es corto necesitaremos los frontales.
La galería, construida como todo el sendero como defensa durante la I Guerra Mundial, nos conduce al lado izquierdo del monte (Oeste) avanzando por una cornisa con algún que otro corto tramo de galería y un par de pasos equipados. Luego un corte en la montaña nos pasa al lado derecho (Este) donde  continuamos primero por la arista y luego por una nueva cornisa. Esta enseguida pierde algo de cota para salvar la muralla retomando la ascensión por terreno deshecho (sendero marcado) hasta una corta canal que nos deja en el collado Camoscio. A nuestra izquierda quedará el inicio de la ferrata al Paterno, a nuestra derecha, una posible continuación hacia el refugio Locatelli por una nueva cornisa y frente a nosotros, la continuación del sendero Innerkofler (por cierto, Sepp Innerkofler era un guía muerto durante la I Guerra Mundial) que nos devolverá al lado Este de la montaña.
En el sendero en la vertiente oeste. Unos metros antes habremos superado un corto paso con cable.
Paso en la roca para cambiar de vertiente.
El paseo nos deja vistas como ésta de las Tre Cime, pena de nubes.
El sendero nos lleva a media altura por estas paredes.
Ascendiendo por marcadas zetas hacia el collado Camoscio,...
...subida que se convierte en una canal según nos acercamos al collado.
Dejamos las mochilas en el collado, nos ponemos el equipo y tiramos hacia el Paterno. Tras un par de metros de primer flanqueo en el que el cable permite asegurar atacamos una corta chimenea, la primera que encontramos, equipada y con muchas presas que nos saca a la meseta superior, subimos por la ladera de roca caliza con multitud de hitos y rastros de sendero. Todos ellos nos conducen, en apenas unos minutos y tras salvar sin problemas un corto escalón, a la cima del Monte Paterno-Paternkofel con su altar y su cruz. Las vistas de las Tre Cime desde aquí deben de ser impresionantes, pero pese a tener un claro sobre nosotros que veíamos esperanzados, el resto del panorama estaba totalmente cubierto.
Iniciamos la subida hacia el Monte Paterno, flanqueando por una cornisa equipada.
Y enseguida ascendemos por una estrecha chimenea, también equipada,...
...y de pocos metros de longitud.
La chimenea nos deja en la ladera, con múltiples marcas de sendero.
En la cima del Paterno-Paternkofel nos encontramos una especie de altar,...
...una cruz,...
...y seguro que unas vistas maravillosas de las Tre Cime y de todo el entorno. En ese aspecto éste no era el mejor día.

Bajamos por el mismo sendero (u otro, que todos se parecen y llevan al mismo sitio) pero nos dirigimos a la otra chimenea, ahora algo más a nuestra derecha  que la que utilizamos en la subida. La dificultad es similar y también está equipada, así que lo mismo da una que otra. Desandamos el flanqueo, convenientemente asegurados, recuperamos las mochilas y volvemos al collado.

Iniciamos el descenso por la canal, estrecha y con rastros de nieve en su inicio. Un cable nos sirve de pasamanos en estos primeros metros. Luego la canal se estrecha aún más y mantiene la nieve en su fondo, por lo que el camino abandona el fondo y sigue por la roca del borde derecho. Afortunadamente se mantiene el cable ya que a nuestra derecha tenemos el patio.
Iniciamos la bajada desde el Collado Camoscio. Los restos de la guerra siguen ahí.
La canal se encajona, y como está llena de nieve, el camino y el cable siguen por el montículo del centro, dejando la canal a nuestra izquierda.
Luego destreparemos unos metros para volver a la canal.
Por ahí hemos descendido.
Y por ahí hemos de continuar. Los montañeros de abajo inician una zona de zigzag en la ladera que les llevará a la entrada de la galería.
Se acaba la canal y descendemos aún unos metros más en un par de zigzags que nos dejan en la entrada de la galería. Una primera sala nos conduce a un túnel, encendemos los frontales y avanzamos por él. Al fondo una especie de mirador (mirador ahora, antes puesto de ametralladoras o similar) nos ciega y nos dirigimos a él pensando que el sendero continuaba por aquí. Nos asomamos e incluso salgo, pero no hay camino evidente y aunque al menos algunos metros parece que se podría avanzar me extraña mucho no ver marcas, así que para no meternos en un embarque volvemos para atrás. No me preguntéis como, pero llegamos otra vez a la entrada y no hemos visto la continuación de la galería.
Desde la entrada de la galería miramos arriba, hacia la diagonal que dibuja en la ladera la bajada desde el collado.
Entrada a la galería. No hay ninguna duda de que es por ahí.
Afortunadamente otro montañero se encuentra en la entrada (él sube, quería hacer el Paterno). En itañol e inglés nos explica que la galería continuaba a nuestra izquierda y que el desvío estaba un poco antes del mirador. Volvemos para adentro, esta vez vamos más atentos y efectivamente, ahí estaba la continuación de la galería, oscura como ella sola. Para la próxima, sin duda llevaremos mejores frontales…

Descendemos por la galería, que baja durante bastantes metros con grandes escalones y humedad por todas partes. Afortunadamente es lo suficientemente alta para que no nos de problemas, bastante ancha, al menos un par de metros, y siempre hay un cable en la pared que sirve de pasamanos. Pero aquí no hay atalayas que dejen pasar la luz, así que la oscuridad es total durante los 300 metros de galería y por tanto no tenemos mucha información del terreno por el que nos movemos, más allá de ver los maderos que de trecho en trecho apuntalan el techo o forman los escalones.

Cuando la pendiente se suaviza salimos de nuevo a la luz y a la cresta norte del Paterno. Un corto tramo por sendero, una nueva galería, corta y de poca altura, y se acabó lo bueno para nosotros. Resulta que las “nubes y claros” de la mañana han dado paso a una tormenta mientras bajábamos por la galería. Empieza a llover, nos ponemos las capas en la galería y descendemos por el sendero a toda velocidad. Mientras tenemos parte de la montaña que nos protege del viento lateral ni tan mal, pero ya cerca del refugio Locatelli el collado se abre a nuestra derecha y el viento hace que las capas no sirvan de mucho. Corremos hasta el refugio.
Salimos del tramo largo de la galería. Todavía tendremos que cruzar algún túnel como el que vemos delante de nosotros, pero estos ya serán de apenas unos metros.
Mirada atrás, a la salida de la galería larga.
Desde la zona del refugio miramos al camino recorrido. Esos últimos metros de sendero los hemos hecho corriendo bajo la lluvia y el viento.
Evidentemente no somos los únicos que hemos tenido la misma idea. El refugio está hasta arriba, todas las mesas del bar ocupadas y gente llenando el pasillo y la entrada. Pero esta gente es de rápida respuesta y abren otro comedor, así que pillamos un trozo de mesa y con el correspondiente café y strudel esperamos a que escampe, aunque otros, vista la hora, optan por platos más contundentes adelantando el almuerzo.

Tras un par de horas, aunque caen todavía gotas, decidimos continuar. La Torre Toblin y su ferrata quedarán para otra ocasión, pero con la tormenta  todavía amenazando no nos atrevemos a meternos por ahí.

Seguimos por tanto el sendero 105 hacia el refugio Tre Scarperi/San Candido (Alta Vía 4), sendero que nos lleva hacia el Paso Cavegna. Camino del collado nos encontramos un curioso grupo que desciende del mismo con unas llamas (el animal…). No sé de dónde vienen, pero parece que ya están acostumbrados a que todos les saquen fotos.
Salimos del Locatelli y nos mantenemos en el sendero. A nuestras espalda las nubes siguen agarradas a las Tre Cime.
Nosotros nos dirigimos al Passo Cavagna o Gwengalpen Joch, que se ve muy transitado.
Aunque tal vez este grupo que nos encontramos no se el típico grupo que uno espera encontrase en Dolomitas.
En el collado, restos de trincheras y una cruz de alambre de espino nos recuerdan que gran parte de estos senderos y ferratas, ahora para nuestro disfrute, no son otra cosa que los restos de una guerra.  Es también el momento de echar ese último vistazo a las Tre Cime y a los Dolomitas más espectaculares. Reconozco que miro atrás con una cierta pena, nos queda tanto por ver, tantos senderos por recorrer, tantas ferratas y cimas por ascender…pero también soy consciente de que seguirán ahí y espero que una próxima visita no se haga esperar.
Última mirada a las Tre Cime, con la gran Forcella Lavaredo a su izquierda.  a no ser que volvamos en otra ocasión, se acabaron las fotos de las Tre Cime.
Passo Cavagna o Gwengalpen Joch. Cruces de alambre de espino y restos de trincheras.
El sendero sigue, siempre evidente y muy bien balizado, descendiendo por el valle. Los rasos superiores, con la caliza a la vista, van dejando paso a un profundo valle de laderas muy empinadas cubiertas de árboles. El sendero discurre más o menos por su centro, salvando con algún que otro zigzag la pendiente. Tras un descanso junto a un torrente con impolutas rocas blancas continuamos descendiendo por el valle. Algo más abajo el valle se abre, dando lugar a una zona llana cubierta de cantos rodados blancos que contrastan fuertemente con el verde oscuro de los pinos. Estamos en el Val Campo di Dentro o Innerfeldtal. El sendero avanza ahora por el lado izquierdo del llano, con el cauce seco del arroyo a nuestra derecha.
Iniciamos el descenso. Primero nos encontramos una zona amplia en la que vamos perdiendo cota poco a poco.
A los lados, impresionantes torres.
Poco a poco el valle se irá encajonando,y el sendero ganando en pendiente.
Salvando el desnivel con algunas zetas, llegaremos a esa zona llana de cantos rodados blancos, con la cima de la Rocca dei Baranci y sus laderas a nuestra izquierda
Poco a poco las rocas van dejando paso al pasto, encontrándonos curiosas tallas de madera que nos hablan del marcado carácter lúdico de este valle y apenas unos minutos después de entrar en el prado llegamos al magnífico refugio Tre Scarperi-Drei Schuster Hutte. De nuevo habitación doble además con un amplio balcón al valle. Si la habitación tuviera baño en vez de un refugio podría ser considerado un magnífico hotel de montaña.
Mirada a nuestras espaldas cuando salimos a la zona llana del valle. Se mantienen las nubes sobre nosotros.
Fuentes, bancos, mesas, todo en madera desperdigados por el valle.
Últimos metros del día, llegando al refugio Tre Scarperi-Drei Schuster Hutte. Su terraza tiene muy buena pinta, pero hoy, con el día que hace, no hay nadie.
Y de lujo fue el menú de la cena. Sabido es que las setas me encantan y poder disfrutar de unas zizahoris (o Cantharellus cibarius, rebozuelos, rosinyol…) recién cogidas como guarnición es de esos detalles que se ganan mi corazón para siempre.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Trekking por Dolomitas, de Bressanone a San Candido - 8ª Etapa: Ref. Cittá di Carpi - Ref. Lavaredo (Julio 2016)

Da pena dejar los paisajes del Cittá de Carpi, pero hay que seguir. Además, la etapa de hoy es de las entretenidas. La Forcella del Nevaio nos espera con sus escalas y sus grapas para permitirnos cruzar las paredes verticales del grupo Cadini por su centro.  
Vistas a las Tre Cime desde la Forcella del Nevaio.
Luego el aéreo Sentiero Attrezzato Alberto Bonacossa, con su corta trepada equipada, nos llevará hasta las inconfundibles Tre Cime di Lavaredo. Parece imposible, pero a pesar de tanta foto de postal en etapas anteriores, todavía disfrutamos como enanos con cada uno de los panoramas que nos vamos encontrando.
Las Tre Cime desde el Vallon del Nevaio, a media etapa.
En el sendero Bonacossa, con las agujas de Cadini nuestra espalda y un profundo valle a nuestra derecha.
Fecha: 11-07-2016
Montañeros: 2
Distancia: 12,59 km
Desnivel positivo: 1.210 m
Desnivel negativo: 1.090 m
Duración (con paradas): 7 h 05 min.
Recorrido: Refugio Città di Carpi (2.110 m) - Ciadin de la Pere - Sendero Giovanni Durissini - Forcella Verzi (2.550 m) - Forcella del Nevaio (2.629 m) - Fonda Savio (2.367 m) - Vallon del Nevaio - Forcella Rinbianco (2.176 m) - Sendero Alberto Bonacossa - Ref. Auronzo (2.320 m) - Ref. Lavaredo (2.344 m).

Dificultad: Fácil. Sendero equipado en la Forcella del Nevaio. Sendero aéreo y equipado, con una trepada equipada, a partir del Collado de Rinbianco hacia el Ref. Auronzo.
Track en Wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14431563

Las nubes de ayer se han disipado y el día amanece luminoso. Las agujas del grupo Cadini, a las que nos dirigiremos tras el desayuno, brillan con la luz de la mañana y nos obligan a sacar las primeras fotos según nos levantamos. El recorrido de hoy se promete espectacular. Vamos a ello.
El grupo Cadini y sus agujas. Lo cruzaremos por su mitad.
Estas son las vistas desde el refugio que ayer nos tapaban las nubes. Al Norte el grupo Cadini,...
...al Sur, Antelao y Sorapis.
Salimos del refugio tomando el evidente sendero que se dirige hacia el grupo Cadini. Por si hay dudas hay un magnífico plano esquemático de los senderos colgado junto a la puerta en la pared exterior del refugio. Con la Cime di Maraia a nuestra izquierda avanzamos por prado y nos dirigimos a cruzar, por la zona de hierba, el contrafuerte que baja de dicha cima y que nos da acceso al Ciadin de la Pere, un pequeño valle situado a nuestra izquierda y cubierto de pedreras blancas bajo las agujas del grupo Cadini.
Echamos a andar. Un magnifico día con un paisaje 100% dolomítico que anima a ponerse en marcha.
Lo primero, identificar las cimas. Con este cartel y el plano en la pared exterior del refugio es difícil liarse.
Nos dirigimos hacia las agujas de la derecha. Para ello tendremos que subir el pequeño promontorio justo en el centro de la foto, entre los dos grandes grupos de agujas.
Una vez más, caliza y verdes prados camino del Ciadin de la Pere.
A nuestra izquierda, superado el promontorio, surge el pequeño circo en el que debemos internarnos. En esta foto apenas se aprecia por dónde va la canal que hemos de tomar, aunque como referencia puede valer que corresponde a la zona de la segunda depresión, según empezamos a contar de la izquierda de la foto.
Un par de senderos, uno a media ladera y otro por el centro, avanzan hacia el fondo del valle. Antes de llegar al fondo un indicador nos señala el desvío a nuestra derecha que nos llevará a la Forcella del Nevaio, es el sendero Giovanni Durissini (sendero 112).
Nos acercamos al inicio de la canal. Comienza la pendiente.
Ciadin de la Pere.A nuestra derecha la subida hacia la Forcella del Nevaio.
Tras un primer y amplio zigzag el sendero (marcas rojas de pintura) se introduce en una estrecha, empinada y, en algunos tramos, deshecha canal. La canal presenta zonas equipadas con escalas y cable en aquellos puntos en los que hay que salvar pasos verticales en roca, llegando a enlazar hasta cuatro escalas de 2-3 metros cada una de ellas. La subida, con este planteamiento, es entretenida aunque se nota el desnivel y la verticalidad.
Nos acercamos al inicio de la canal, que en esta foto queda arriba a nuestra derecha, fuera de foco.
Aprovechamos para mirar al otro lado del Ciadin de la Pere, paredes verticales y laderas de caliza deshecha.
Llegamos al inicio de la canal, habrá que ir pensando en guardar los bastones para pasar a utilizar las manos.
Unos tramos de escaleras metálicas, con su correspondiente cable de vida nos esperan.
Este es el tramo más largo, 4 escaleras. A pesar de ser verticales mantenemos arnés y disipador en la mochila.
La canal se va cerrando según subimos. Y nos deja vistas a nuestra espalda como ésta cuando llegamos a la Forcella Verzi.
Llegaremos primero a la Forcella Verzi. Continuamos subiendo por sendero hacia nuestra derecha, ahora por la otra vertiente de la arista, donde nuevos tramos con cable nos marcan claramente el camino a seguir y nos dan un extra de apoyo. Tras solo 70 metros de desnivel salimos a la Forcella del Nevaio. Solo por ver aparecer enfrente las Tre Cime di Lavaredo, enmarcadas por las agujas del grupo Cadini que cierran por los lados el valle a nuestros pies, merece la subir hasta aquí. 
Superada la Forcella Verzi continuamos ascendiendo. El cable nos marca sin lugar a dudas la dirección.
Aunque se recorren rápido, hay unos cuantos metros de desnivel entre los dos collados. Abajo, el Verzi.
La recompensa: estas vistas. A nuestros pies el pequeño circo al que hemos de descender. Al fondo, las Tre Cime di Lavaredo asoman por primera vez en el día.
Tirando de zoom, las Tre Cime. A sus pies, más abajo de la faja verde y las pedreras, la pared vertical por la que discurre el sendero Alberto Bonacossa que nos conducirá junto a las Tre Cime.
Y a derecha e izquierda de la Forcella del Nevaio, las agujas del grupo Cadini.
Continuamos hacia pequeño circo que se abre frente a nosotros, descendiendo por el espolón central, de nuevo equipado con cable y alguna escala. Tras abandonar el espolón cruzamos la pedrera hacia nuestra izquierda y seguimos pegados a la pared. Aunque no presenta dificultad, nos agarramos al cable ya que el terreno es penoso, por lo deshecho, hasta en bajada.
Iniciamos el descenso, como siempre siguiendo las marcas y el cable. Nos encontraremos también alguna escalera.
Del espolón central nos dirigimos hacia la pared de nuestra izquierda.
Un nuevo cable nos echa una mano en la bajada. El terreno se va para abajo según lo pisas, pero no presenta dificultad.
El sendero nos conduce al nevero, sin apenas pendiente y con una nieve muy procesada a estas alturas. Se agradece avanzar por nieve después de tanta piedra. Por cierto, curiosas las dos agujas que destacarán muchísimo a lo largo del día, cuando nos volvamos para sacar fotos del camino recorrido.
Abandonamos el sendero, o lo perdemos, al llegar a la nieve, que aun cubre la parte llana del circo y que nos permite avanzar mucho más cómodos.  Avanzamos por el centro del valle, luego, al desaparecer la nieve, seguimos el sendero, que reaparece y que nos va llevando hacia el contrafuerte de nuestra izquierda y de ahí, tras superar el contrafuerte y siempre en descenso y por caliza, hasta la Fonda Savio.
La orientación del circo conduce, sí o sí, nuestras miradas hacia las Tre Cime.
A nuestra derecha, una impresionante pared por la que discurre la Ferrata Merlone. Varios montañeros ascienden por las escalas, aunque en la foto apenas se aprecia, y nos vuelve picar el gusanillo de volver a Dolomitas, pero esta vez dedicando más tiempo a las ferratas.
Surge un espolón plagado de agujas a nuestra izquierda. El camino nos conduce hacia él,...
...encontrándonos justo al inicio la Fonda Savio. A su lado, a la derecha de la foto, se aprecia la pared por la que continúa el sendero.
No paramos en la Fonda. Continuamos bajando, volviendo a cruzar el contrafuerte hacia nuestra derecha (sendero 117 hacia Ref. Lavaredo) y descendiendo por una corta pared vertical gracias a un sendero tallado en la roca con algún paso equipado. El sendero nos mantiene en la ladera izquierda del valle y nos conduce a la Forcella de Rinbianco donde el sendero (Sendero 117, sendero equipado Alberto Bonacossa) continúa por nuestra derecha, dejando la montaña a nuestra izquierda.  
Fonda Savio. Camareras con trajes típicos atienden la terraza, en la que ya hay gente.
Descendemos del espolón. De nuevo un cable, más un pasamanos que otra cosa.
Al otro lado del circo, un marcado sendero en la pedrera. De haber seguido al inicio el otro sendero, el que bordea el grupo Cadini sin internarse en el Ciadin de la Pere, habríamos venido por ahí.
Descendemos por el lado izquierdo del circo. A la izquierda el collado Rinbianco, a su derecha apenas se intuye en la mitad de la pared la marca  más clara del sendero Alberto Bonacossa.
Mirada atrás. Por este caos calizo hemos descendido.
Delante nuestro, el sendero se marca en la parte herbosa de la ladera conduciéndonos al collado.
El sendero primero salva una pequeña cota y luego desciende hacia nuestra derecha por una pared vertical para iniciar un flanqueo convertido en una, a veces estrecha y siempre aérea, cornisa en la pared. Los puntos más comprometidos y aéreos son salvados mediante tablones en el suelo y cable para asegurar por si alguno lo necesita.
Forcella Rinbianco.
Y después de la Forcella, una pequeña subida...
...para descender enseguida por el aéreo sendero.
El sendero Alberto Bonacossa es un sendero aéreo y colgado, aunque sendero al fin y al cabo, que nos deja fotos como esta, con el grupo Cadini a nuestra espalda.
O con el valle abajo, a nuestra derecha.
Cuando vuelve a aparecer la pendiente nos encontramos un tramo de trepada equipado con algunas grapas y cable. El principal problema puede ser que la roca está húmeda en algún punto, así que el cable viene muy bien.
Tramo de trepada equipado (grapas, cable...) visto desde abajo...
..y visto desde arriba. Lo superamos sin sacar el equipo aunque a la gente de la foto le estaba costando.
Una vez salvado este punto, y tras una pequeña subida, el sendero vuelve a ser una cornisa, ahora más amplia, o incluso una estrecha faja, que manteniendo cota va dibujando el contorno rocoso de la montaña, con paredes verticales de roca por encima y debajo de nosotros, hasta que las superiores van perdiendo cota y nos permiten cruzar a nuestra izquierda y pasar a la otra vertiente, donde de nuevo tendremos a la vista las Cimas de Lavaredo e incluso el refugio Auronzo.
Tras la zona equipada seguimos subiendo. En algún punto todavía se mantiene el cable.
Luego la pendiente se suaviza y aprovechamos para sacar más fotos.
Poco a poco, entre las agujas justo sobre nosotros, se van colando las Tre Cime.
Hasta que al final superamos las cotas a nuestra izquierda y surgen las Tres Cimas en todo su  esplendor.
Sin olvidarnos del maravilloso panorama que nos ofrecen las agujas y las cimas del grupo Cadini, con la Forcella del Nevaio y el Vallon del Nevaio justo en el centro.
Descendemos por un amplio cordal para luego subir al refugio Auronzo. No sé qué impresiona más, las Tres Cimas o la cantidad de coches, caravanas y autobuses que hay estacionados en los grandes parkings que rodean el refugio. Vista la hora que es aprovechamos para meternos un plato de pasta entre pecho y espalda en el selfservice del refugio y luego, ya que hay tiempo, salimos del refugio hacia la izquierda, recorriendo en parte el sendero que rodea las Tres Cimas.
Descendemos por el ahora amplio cordal, con las Tre Cime y el refugio Auronzo a la vista.
Según nos acercamos al refugio comenzamos a ver los coches... y hay unos cuantos aparcamientos más que apenas se aprecian en la foto. Está claro que estas cimas son toda una atracción.
Pero como no creemos que nos dé tiempo a darles toda la vuelta, llegado a un collado nos volvemos por donde hemos venido y, pasando otra vez junto al ref. Auronzo, continuamos por el sendero hacia el Refugio Lavaredo, siempre con las Tres Cimas a nuestra izquierda. A medio camino descarga la tormenta y acabamos refugiados en el pórtico de una pequeña ermita, junto con otros muchos senderistas.
No solo hay vistas hacia las Tre Cime. Las montañas a nuestro alrededor también tienen muy buena pinta,...
...la pena es que no soy capaz de ponerles nombre.
Nos dirigimos ahora hacia el Refugio Lavaredo por el sendero-pista. Atrás queda (izquierda de la foto) el refugio Auronzo.
Y delante, la ermita en la que acabaremos refugiados de la lluvia. Parece mentira, no se ve que estuviera tan nublado, pero cayó una buena.
Afortunadamente no dura mucho y podemos continuar, ya sin sorpresas, hasta el refugio Lavaredo, donde nos espera una tranquila habitación para dos y una cena, como siempre temprana. El día prometía y no nos ha defraudado en absoluto.
Ya tenemos a la vista el refugio Lavaredo. A sus espaldas, el monte Paterno, que ascenderemos y atravesaremos (literalmente, para eso esta el sendero Innerkofler) en la siguiente etapa.
La vista de las Tre Cime no es tan espectacular desde aquí, a pesar de que nos muestran unas cuantas agujas.
Como en casi todos estos refugios, cuando llegamos hay bastante gente. Luego a la cena y a dormir no nos quedamos tantos. 
De la cena me traje este recuerdo, es el salvamantel que nos pusieron, con un mapa de la zona que nos sirvió de entretenimiento mientras cenábamos.
Y vistas las fechas en las que estamos cuando escribo esto,

Felices Fiestas a todos 
y mucha montaña para 2017.