viernes, 7 de octubre de 2016

Trekking por Dolomitas, de Bressanone a San Candido - 2ª Etapa: Ref. Genova - Ref. Firenze (Julio 2016)

Segundo día. Hoy nos toca otra ferrata, esta vez en un tresmil. Acostumbrados a los tresmiles pirenaicos suponemos que no nos supondrá un gran problema, pero lo de "tresmil con ferrata" y con el añadido de la mochila cargada le pone un punto de incertidumbre. Como aperitivo, algunos de los paisajes del día. 
Vistas en el flanqueo hacia la Forcella de la Roa.
Panorama desde la Forcella de la Roa. la Alta Vía se va hacia la izquierda, hacia ese collado por el que cruzan las nubes.
Sass Rigais y el Pian Ciantier.
Fecha: 05-07-2016
Montañeros: 2
Distancia: 14,26 km
Desnivel positivo: 972 m
Desnivel negativo: 986 m
Duración (con paradas): 8 h 30 min (incluye ascensión al Sass Rigais).
Recorrido: Refugio Genova o Schlüterhütte (2.297 m) - Forcella Furcia o Kreuzjoch (2.293 m) - Forcella della Roa (2.617 m) - Pian Ciantier (2.332 m) - canal hacia Forc. di Mesdi - Sass Rigais (3.025 m) - Forcella Salieres (2.696 m) - Pian Ciantier (2.332 m) - Refugio Firenze o Regensburgerhütte (2.037 m).
Dificultad: Moderada con la ascensión al Sass Rigais (ferrata fácil). Fácil sin la ascensión.
Track en Wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14413716

En estos refugios parece que no son mucho de madrugar. Desayunamos a las 7 y para las 8 somos los primeros en echar a andar.  El camino es evidente, subimos al collado y tomamos el sendero a nuestra derecha (sendero nº 3 hacia el refugio Firenze).
Dejamos el refugio entre la niebla. Afortunadamente levantará.
Indicador en el collado. Seguimos el sendero 3 hacia Ref. Firenze.
Faldeamos por prado, con las nieblas que todavía se resisten a abandonar los valles.
Unas cuantas marmotas nos observan pasar, probablemente somos los primeros del día.
El sendero discurre por la ladera, flanqueando por prados hasta el collado Furcia. Ahí bajamos pasando junto al refugio del mismo nombre para volver a retomar la subida. A nuestros pies, verdes prados con pequeñas cabañas y alguna pista. Si miramos algo más allá, paredes verticales que se pierden entre las nubes que poco a poco van levantando e infinitas pedreras desgajadas de las montañas. Dolomitas empieza a mostrarse como la postal que conocemos.
A nuestros pies, verdes valles con sus cabañas, junto a pedreras que descienden de las paredes verticales de Puez.
Refugio Furcia, junto al sendero y en las proximidades...
...la Forcella Furcia o Kreuzjoch, con sus correspondientes crucifijo y poste indicador.
Impresionan las pedreras, presentes mires donde mires.
Poco a poco el sendero va ganado altura, acercándose más a la muralla que aparece a nuestra derecha en busca de la canal que nos conducirá a la Forcella de Roa. Cuando llegamos a su vertical nos encontramos con una blanca y larga pedrera en la que el sendero marca unos evidentes zigzags. La pedrera, afortunadamente, es más firme de lo que parece, aunque las mochilas pesan y el sol empieza a calentar y como cualquiera sabe, pedrera, mochila y sol no es la mejor de las combinaciones.
Si miramos atrás al acercarnos a la Forcella veremos el nítido rastro del sendero, ascendiendo poco a poco por la ladera.
Y aún entre nubes, arriba a la derecha, la Forcella y la pedrera que desciende de ella. Ascenderemos hacia ella por la zona de hierba, salvando algunas zonas de roca de las que descienden desde las muralla a nuestra derecha.
Poco a poco las paredes calizas y las pedreras del grupo Puez comienzan a iluminarse por el sol.
Y aunque el paisaje es precioso, una pedrera es una pedrera. Nos dirigimos a la Forcella.
El sendero es evidente, está balizado y finalmente no es tan malo como podría parecer.
Los grandes zigzags suavizan la subida, pero hay que subirla.
Ya que el ritmo de subida es lento,  podemos disfrutar de las curiosas agujas en los laterales de la canal.
Ya arriba aparece algún pequeño nevero, pero no son continuos, así que los salvamos sin problemas.
El esfuerzo merece, una vez más, la pena. Salimos al collado y aparece un circo de paredes verticales, ahora ya iluminado por el sol y con los últimos retazos de nubes agarrado en las agujas.
Forcella de la Roa. Frente a nosotros un nuevo circo...
...con vistas tan magníficas como esta.
El sendero va por el centro de la foto y después de la zona verde, donde nos despedimos de la Alta Vía 2, gira a la derecha, buscando la salida del circo.
Descendemos por el sendero hacia la zona llana y verde del centro del circo, abandonando en una bifurcación la Alta Vía, que se dirige al collado a nuestra izquierda. El sendero nos lleva a la salida natural del circo. Frente a nosotros un nuevo valle y al otro lado del mismo, la canal por la que ascenderemos al Sass Rigais.
Miramos atrás. En el centro la Forcella.
Y hacia delante, el sendero en descenso busca el mejor recorrido entre hoyas y montículos.
A nuestra derecha, más agujas.
Desde la salida del circo vemos frente a nosotros la canal a la que nos dirigimos (centro de la foto) y a su derecha, entre nubes, el Sass Rigais. Abajo a la izquierda queda el pequeño barranco por el que acortaremos.
Como el sendero parece dar alguna vuelta, lo abandonamos por un pequeño sendero que sale a nuestra izquierda y que se dirige directo, primero por un barranco y luego por prados hacia esa canal.
Llegados al valle cruzamos el cauce seco del arroyo de su centro, siguiendo al otro lado un sendero hasta que vemos que se dirige hacia el refugio y no hacia la canal. Ahí vamos remontando por prados con la vista en la canal y en el poste indicador que hay cerca de su inicio (Pian Ciantier). El poste nos indica las dos opciones para la cima, subir por la canal hacia la Forcella di Mesdi que tenemos sobre nosotros o dirigirnos hacia nuestra  derecha, el contrafuerte este.
Nos dirigimos al lecho blanco y seco de un torrente, con la canal hacia la Forcella de Mesdi como objetivo.
Los prados en esta zona muestran un verde brillante que contrasta con la blancura del cauce del arroyo.
Cruzado el cauce seco miramos a nuestra espalda. En el centro el barranco donde nos hemos desviado. A su derecha el sendero normal hacia el refugio Firenze.
Nosotros seguimos hacia la canal, ahora con una pequeña subida por prado, con algunos pinos aislados que no llegan a dar sombra y las marmotas huyendo a nuestro paso.
Los montes frente a nosotros prometen. Sass Rigais es la mole caliza de la derecha. A su izquierda queda el Gran Odla.
En el centro el valle por el que volveremos una vez conseguida la cima. Al fondo se aprecia la Forcella  Salieres y la doble cima de la Furchetta.
Nos paramos en el poste indicador, justo antes de iniciar la subida de la canal.
Por si había dudas...están marcadas las dos ferratas, la de subida y la de bajada (se aprecia nítido el sendero en la foto). También está indicado el sendero que seguiremos luego al Firenze.
Preciosa foto tomada a la tarde. El barranco por el que hemos bajado a la mañana. Al fondo, la forcella di Sielles hacia el ref. Puez.
Subimos por la canal, firme al inicio pero más suelta según subimos. A media canal, a nuestra derecha, veremos las marcas de pintura roja que marcan el inicio de la ferrata. Cruzamos una zona bastante deshecha y nos acercamos a una estrecha canal en roca. Los cables no dejan lugar a dudas, aquí empieza lo bueno.
Canal a la Forcella de Mesdi.
Antes de llegar a la Forcella, como a media canal, estamos atentos a nuestra derecha, ya que ahí empieza la ferrata.
Marcas de pintura nos indican que hemos llegado. En esta zona el terreno es de los sueltos...
...pero al acercarnos a la ferrata volvemos a pisar roca firme. Por ahí para arriba tendremos que subir.
Nos ponemos el equipo y trepamos por la roca, vertical, ayudándonos del cable y de alguna barra clavada. Salvamos un paso mediante un puente realizado con un tablón y tras unos metros más salimos de nuevo a un sendero. Hemos salvado la primera muralla y ahora nos enfrentamos  a una ladera empinada, primero con un marcado sendero en el prado para luego, según ascendemos, dar paso a un terreno más rocoso en el que, siguiendo las marcas de pintura, nos vemos obligados a poner las manos en más de una ocasión para avanzar, aunque sin exposición ni dificultad técnica.
Lo primero, el equipo. Luego nos enganchamos al cable y a por la canal.
Aunque los primeros tramos no son difíciles, (a toda la ferrata le dan un "2,1, sobre 5" de dificultad) si tienen su cosa por lo vertical, aunque la roca es firme y con muchos agarres y apoyos.
Nos encontramos estos curiosos pasos, donde las brechas salvan con una madera, por supuesto con cable.
Enseguida salimos de la canal a una zona abierta y amplia, salvada el desnivel de la primera muralla.
Comenzamos subiendo por prado, con algunos zigzags.
Se nota que hemos ganado altura. Las vistas del valle a nuestros pies merece que tomemos un respiro para las fotos. al otro lado del valle Muntejela y el Mont de Stevia. Al fondo, a la derecha, el Sassolungo. 
El prado da paso poco a poco a la roca hasta que ya cerca de los pasos de la cima solo pisamos roca e incluso en algún punto echaremos las manos para progresar. Puntos rojos marcan el camino en todo momento.
Ya cerca de la muralla de la cima vuelve a parecer el cable en algunos puntos. Los primeros tramos son cortos y el cable es prescindible, pero luego, según nos acercamos a la arista cimera, se trepa por cortas canales verticales donde el cable viene bien y se flanquea un paso expuesto en roca. Tras eso salimos a la arista, donde se mantiene el cable aunque ya sin dificultad, que nos conduce tras un par de pequeñas depresiones a la cima.
Vuelve a aparecer el cable y nos encontramos algunas chimeneas por las que ascender.
Son chimeneas cortas, apenas unos metros, que no creo que sin cable superasen el II.
También nos encontramos un paso horizontal, expuesto, aunque con buenos apoyos para pies y manos.
Y tras una corta cornisa y una nueva chimenea salimos a la cresta, donde se mantiene el cable, aunque se podría prescindir de él.
Impresionante la pared caliza de la Furcheta vista desde aquí. En su cima, como en tantas otras por aquí, una cruz que en esta foto apenas se aprecia.
Según llegamos un grupo de niños abandonan la cima. Los vemos recorrer la cresta atentamente vigilados por sus monitores, siempre comprobando el cumplimiento de la rutina de los disipadores (soltar-fijar el primero; soltar-fijar el segundo; avanzar). Da gusto ver como se inculca el amor a la montaña desde muy pequeños.
Estamos llegando a la cima. El grupo se va.
La cima se queda vacía para nosotros y las vistas no defraudan, si acaso la pena es no conocer mejor el entorno para ponerles nombres a todos los montes en 360º. Creo que necesitaré muchos más trekkings por aquí para lograrlo.
La cola del grupo inicia el descenso.
Y yo me quedo la cima toda para mí.
Panorama de la Furchetta, a la izquierda, al Sassolungo, a la derecha.

El grupo sigue avanzando por la cresta. Al fondo vemos que la nieve todavía de mantiene en los picos más altos.
Por proximidad los ojos se van a la cima de la Furcheta. ¿Se podrá subir? ¿ O será necesario escalar?.
Para bajar siempre existe la opción de hacerlo por el mismo camino, pero en este caso nos vamos por la arista este y así cerramos una circular. La bajada por el contrafuerte empieza fácil, terreno algo descompuesto pero sin exposición y con algunos tramos con cable.
Primeros tramos. El cable más que otra cosa ayuda a no perder el camino, aunque las marcas de pintura están cada pocos metros.
Las marcas nos llevan hacia una canal a nuestra izquierda y al collado que se intuye bajo la pared de la Furchetta.
Cuando llegamos a la chimenea el cable empieza a venir bien.
Poco a poco se va dirigiendo hacia nuestra izquierda, cruzando la parte superior de una chimenea y descendiendo por la chimenea, por su lado izquierdo, siempre con cable y con roca con buenos agarres. Salimos de la chimenea flanqueando hacia la izquierda para llegar a un paso vertical con grapas que nos deja en la parte superior de una estrecha canal donde aún persiste la nieve. La cruzamos y seguimos descendiendo (marcas de pintura, rastros de senda) para llegar al collado Saliere.  Frente a nosotros las paredes verticales y la cima de Furcheta.
Descendemos por el la canal, generalmente por su lado izquierdo, a veces por su centro.
Con algunos pasos curiosos, como este, donde superamos una pequeña brecha, justo un paso largo, agarrados al cable sobre nosotros.
Aunque en otros puntos es simplemente una canal en roca por la que se desciende sin dificultad.
El último tramo es una pared vertical que nos dejará en la parte alta de una nueva canal,...
...pero aparecen las grapas en la pared, rebajando la dificultad.
Esta es la pared. Visto así hasta parece algo.
Seguimos por roca hasta el collado, siempre siguiendo las marcas de pintura.
Vista atrás, de ahí venimos.
Descendemos por el estrecho valle entre el Sass Rigais y la Furchetta,  roca blanca y algunos neveros en su parte superior, para salir, siguiendo el sendero al Pian Ciantier y al indicador en el que estuvimos antes.
Bajamos por el valle.
A nuestra izquierda la pared de la Furchetta. Vista desde aquí impresiona más.
La salida del valle presenta un pequeño frente que parece de morrena, deshecho y con grandes rocas, ...
...pero no hay pérdida y salimos sin más problemas al Pian Ciantier.
De aquí seguimos en descenso el sendero nº 13, por prados con sus pequeñas subidas y bajadas,  hasta el refugio Firenze. Las vistas frente a nosotros dominadas por el grupo Sassolungo, aunque como todo se ha ido cubriendo según avanzaba la tarde nos vemos obligados a posponer  algunas  fotos hasta el día siguiente, esperando un cielo más fotogénico.
Desde el poste indicador del Pian Ciantier seguimos el muy transitado sendero.
A nuestra derecha, estas bonitas agujas con paredes verticales que, como no puede ser de otra forma en Dolomitas, arrancan del mismo prado.
Y a la izquierda las cimas del Montejela y del Mont Stevia.
Los últimos metros, con pequeños sube y bajas por prado, con las vacas por los alrededores.
Justo encima del refugio nos encontramos esta cabaña.
Pero el refugio es este. En su entrada ya están disfrutando de las cervezas, aunque las nubes amenacen.
Esta noche nos quedamos en un dormitorio común. Pero estamos muy tranquilos en el refugio. En nuestro dormitorio, con capacidad para unos 20 o 30, estamos solo tres personas. Se nota que al ser una variante de la Alta Vía no viene tanta gente. Y al menos los que vemos durante la cena ya tienen una edad. Excepto el americano con el que compartimos dormitorio, todos los demás pasamos de los 40, y algunos incluso por mucho. Se ve que esto del senderismo no atrae a las nuevas generaciones. 

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