miércoles, 14 de junio de 2017

Vuelta al Midi d'Ossau, desde el Portalet (20-05-2017)

La primavera es un momento magnífico para algunas salidas. La vuelta al Midi d’Ossau, siempre recomendable, lo es aún más cuando la nieve va dejando paso a las flores de primavera, los torrentes bajan cargados de agua y aún se marcan claramente con la nieve cada arista y cada canal del Midi.  
La nieve caída la noche anterior nos ha dejado un Midi espectacular.
La única pega,  los 21 km y los 1.600 metros de desnivel, aunque esto puede reducirse, tanto en longitud como en desnivel optando por la circular que empieza y acaba en el parking de  Bious-Artigues.
Cara suroeste del Midi d'Ossau, con el Lac de Peyreget a sus pies.
Y para aquellos que lo que quieran es subir a la cima, entretenida como pocas, la descripción de la salida que hicimos hace unos años la tenéis aquí.

Fecha: 20-05-2017
Montañeros: 2
Distancia: 21,34 km
Desnivel positivo/negativo:  1.611 m/1.611 m
Duración (con paradas):  7 h
Recorrido: Parking a aprox. 1km del Portalet (lado francés) - Col de Soum de Pombie (2.100 m) - Refugio Pombie (2.030 m) - Col de Suzon (2.135 m) – Parking Bious-Artigues (1.417 m) - Pied des Azarures (1579 m) - Col de Bious de L’lou (2192 m) - Parking a aprox. 1km del Portalet (lado francés)
Dificultad: Fácil. El único problema puede ser la longitud y el desnivel.
Track en wikiloc:  https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=17949742

Pasamos el Portalet y dejamos el coche algo así como un kilómetro o kilometro y pico  más abajo, ya en el lado francés, en unos parkings en batería justo en el borde de la carretera. La noche anterior cayó algo de nieve y el día ha salido nublado, aunque mejorará, así que no vemos más allá del Col de Soum de Pombie.

En cualquier caso, el sendero es evidente. Bajamos hacia el arroyo, cruzamos el par de puentes  y comenzamos a subir por sendero hacia el collado (nornoroeste). Los primeros narcisos tapizan el prado y sobre nosotros vemos la nieve caída a la noche, nieve que sabemos que apenas va a durar.

Esto es lo que habríamos visto desde la carretera a la mañana de no haber estado las nubes. El Midi d'Ossau asoma sobre el collado de Soum de Pombie. La subida marca una gran zeta en la ladera.
Pero lo primero es bajar y cruzar el río.
La pista nos conduce a un puente y ahí tomamos el sendero, cruzando casi inmediatamente una pasarela.
El día promete levantar.Las nubes que cubren el valle se están disipando.
Mirada atrás mientras subimos hacia el Col. En el centro el Portalet.
Una gran zeta y tras cruzar un pequeño nevero llegamos al collado (Col de Soum de Pombie; 2.100 m; 45 min).  Las nubes que tapan el Midi nos hurtan una magnífica y clásica foto: el Refugio Pombie a los pies de las paredes verticales del Midi, con el siguiente collado, el de Suzon, al fondo a la derecha.
Ya tenemos casi a tiro de piedra el Col de Soum de Pombie. Aparecen los primeros neveros, aunque se superan sin problemas.
Señalización en el Col de Soum de Pombie, por si las dudas.
Y desde el Col ya tenemos a la vista el Col de Suzon...
...y si no fuese por las nubes, también tendríamos unas magníficas vistas del Midi.
El sendero va perdiendo cota suavemente en dirección norte hasta llegar al Refugio Pombie, (2.030 m; 1 h). El refugio, junto a un pequeño ibón y bajo las paredes del Midi d’Ossau, es un refugio guardado, pero como muchos refugios franceses está cerrado fuera de los meses de verano.
Nos acercamos al refugio de Pombie, perdiendo algo de cota. A su izquierda, un pequeño ibón, al fondo el Col de Suzon.
Estas fotos del refugio y del Midi son muy típicas...pero no era el día. Afortunadamente, las nubes nos dejaron muy buenas fotos según seguimos andando.
Pasamos junto al refugio y seguimos el sendero que primero flanquea bajo las paredes del Midi (a nuestra izquierda) y luego se dirige (Nornoreste) en suave ascenso hasta el Col de Suzon (2.135 m; 1 h 40 min). En el Col un grupo se dirige hacia la izquierda, hacia el Oeste, hacia la subida al Midi, aunque parece que dudan,  las canales se ven aún blancas y más con la nieve caída por la noche. Al final no sabemos que hicieron, los vimos durante parte de nuestra bajada parados cerca de la primera canal, probablemente rumiando si seguir o no seguir.
Hemos dejado atrás el refugio, pasando justo a su lado.
Mirada atrás según nos acercamos al Col de Suzon. La nieve marca claramente las diferentes líneas de avance de la morrena.
Llegamos al Col Suzon, inicio normal de la ascensión al Midi.
Nosotros cruzamos el Col y descendemos en dirección norte, siguiendo más o menos el sendero,  por la ladera que queda a nuestra derecha. Una capa de 15 o 20 centímetros de nieve polvo cubre esta zona, así que descendemos abriendo huella y disfrutando de la bajada hacia el centro del valle, donde la nieve desaparece y aparece un erosionado sendero.
Cruzamos el Col Suzon y descendemos por el lado derecho (nuestra derecha) del valle.
Imposible no mirar al Midi, que va quedando a nuestra espalda según descendemos y que se empieza a mostrar.
La nieve se ha acumulado durante la noche. Una pequeña capa de nieve nueva nos facilita el descenso.
Mirar hacia atrás, hacia el Midi, es obligado en toda la bajada. Las nubes se han ido, dejándonos un cielo azul brillante que contrasta con el negro de la roca del Midi y las pocas nubes blancas que aún se agarran a sus paredes.

Visto así ¿no entran ganas de ascender? Ésta es además la cara por la que sube la ruta normal, casi me atrevería a situar en ella las dos primeras chimeneas.
Con menos zoom, esta es la visión que tenemos...las últimas nubes se agarran a la cima.
El sendero nos acerca al arroyo y nos deja junto a un cortado. Se abre frente a nosotros el Ruisseau de Magnabaigt, un valle despejado, cubierto de prados y con una cabaña en su centro, junto al arroyo.

El sendero nos conduce por el centro del valle.
Una vez que desaparece la nieve, el erosionado camino es más que evidente.
Aprovechamos para despedirnos de esta cara  del Midi...y vamos a por más.
Salvamos el pequeño escalón, cruzando el arroyo. Cruzado el torrente, el sendero continuará por el lado izquierdo del valle.
Un par de cortos zigzags para salvar el inicio del cortado, cruzamos el arroyo y seguimos descendiendo dirección Norte por la ladera de la izquierda, con la cabaña y el fondo del valle bastante más abajo, a nuestra derecha.

En seguida aparecen la primeras hayas. Tras cruzarlas, el sendero más o menos mantiene cota y gira al Oeste al internarse en un pequeño claro donde encontramos restos megalíticos.
Aparecen las primeras hayas.
Al principio el sendero va paralelo al borde inferior del bosque.
Luego recorreremos un pequeño claro, con restos megalíticos.
Lo recorremos y nos internamos en un espeso bosque de hayas por el que el sendero baja de forma decidida, con algún que otro zigzag. Nos entretenemos haciendo fotos a las hayas, cubiertas de musgo y líquenes, y disfrutando de la luz verde que crean las hojas nuevas.

El sendero se adentra en el bosque, descendiendo por él.
El bosque nos sorprende gratamente. Grandes hayas cubiertas de musgo...
...las hojas nuevas...
...impregnan todo de un verde brillante.
Musgo y grandes líquenes por todas partes.
El sendero nos conduce al parking y a la presa de Bious-Artigues (1.417 m; 3 h 10 min). Las vistas de las paredes del Midi surgiendo sobre las copas de los árboles me recuerdan las moles de Dolomitas.

Bious-Artigues.
Lo mejor sin duda, las vistas del Midi surgiendo sobre las copas de los árboles. ¡¡¡Y no es necesario ni alejarse del parking!!!.
Seguimos por la pista junto al embalse, ahora en dirección Suroeste adentrándonos en la Gave de Bious. Al inicio, un precioso paseo entre las hayas donde nos encontramos varios arroyos que bajan cargados de agua, alguna surgencia de agua cristalina entre las rocas… Tras cruzar el río comienza de nuevo la cuesta, afortunadamente dura poco y salimos a una zona llana, dónde volvemos a cruzar el río.
Continuamos por la pista junto al embalse.
El Midi, siempre a nuestra izquierda, asomando sobre el bosque y mostrándonos una cara que nosotros no conocíamos, pero que merece la pena contemplar.
En esta zona, los arroyos corren cargados de agua, ...
... y mires donde mires  surge algún arroyo.
Algunos, auténticos ríos bravos.
Aunque algo más arriba el arroyo se tranquiliza y recorre tranquilo una zona llana.
Zona desde la que, no podía ser de otra forma, seguimos disfrutando del Midi.
Y toca pararse a sacar fotos. Los narcisos han llenado de color las orillas y los montes , tanto al otro lado del valle como sobre los lacs de Ayous, ponen un punto alpino con los restos de nieve que aún los cubren.
Mirada atrás. Estamos en la zona llana y despejada, recorriéndola por su centro.

Al fondo a la derecha, la zona de los lagos de Ayous. Nosotros abandonamos ligeramente el camino para sacar unas fotos de los narcisos...
...que se amontonan a los lados.

Están recién salidos, grandes, erguidos y brillantes...

Recorremos la zona llana con el río a nuestra derecha  hasta llegar al fondo, donde tras subir unos metros llegamos a la marca del Pied des Azarures (1579 m; 4 h). Aquí el sendero gira a nuestra izquierda (sureste) dirigiéndose a una fuerte subida, en zigzags, por la ladera en  la que encontramos alguna zona arbolada.
Pequeño indicador en el Pied des Arazures. Nos marca claramente el cambio de dirección.

Desde aquí, el Miidi nos enseña otra cara, no menos interesante, ahora con sus dos cimas bien diferenciadas.
El pequeño valle que acabamos de recorrer, visto desde el indicador.
Subiendo por la ladera, entre los primeros árboles.
Superada la zona arbolada volvemos a salir al prado cerca de la cabaña de Peyreget. En el cruce nos mantenemos en el sendero de nuestra izquierda, el que sube y nos acerca de nuevo al Midi, ascendiendo por prado en dirección sureste hasta alcanzar los grandes bloques de granito que rodean un pequeño ibón bajo las paredes del pico. El ibón permanece cubierto de nieve, y es un magnífico sitio para pararnos a comer algo y descansar. Esta vista, con la marcada doble cima del Midi, nos resulta extraña acostumbrados a verlo des de la zona de Astún o desde Formigal. Eso sí, el entorno es de postal.
Del bosque pasamos de nuevo al prado, apareciendo de nuevo la cima del Midi sobre nosotros.
Según volvemos a ganar altura, va apareciendo toda la montaña, con el Col de Peyreget intuyéndose a su derecha.
El Midi, con el pequeño Lac Peyreget a sus pies.

Tras el descanso seguimos en dirección sur ascendiendo hasta un nuevo collado. El acceso al collado mantiene la nieve, así que ascendemos directos hasta él (Col de Bious de L’lou; 2192 m; 6 h). A nuestra izquierda, el pico Peyreget.
Ascendemos por prado hasta el Col de Bious de L’lou, con el Peyreget a nuestra izquierda.
No estoy acostumbrado a esta cara del Midi, con su doble cima tan evidente, pero es la que nos muestra hacia el Col de Bious de L’lou.
Llegados al Col aparecen  todos los montes de la zona del Portalet y del Valle del Tena, con sus caras norte aun cubiertas de nieve.
Tras el collado, cambiamos ligeramente de dirección, descendiendo por sendero hacia el Sureste, aunque llega un momento en que nos cansamos y lo vemos fácil, así que abandonamos el sendero, que nos habría llevado al Col de Soum de Pombie, y descendemos por el prado hacia las cabañas y el arroyo del fondo del valle por las que hemos pasado a la mañana.
Iniciamos el descenso por el sendero, hacia nuestra izquierda...

...pero enseguida lo abandonamos, descendiendo por el prado con la referencia del fondo del valle y de la cabaña que nos encontramos a media altura, en la subida, y luego de nuevo por el sendero.

Ya casi junto al arroyo volvemos a juntarnos con el sendero, cruzando el arroyo por el puente y subiendo los últimos metros hasta el parking. Las nueves se han ido y nos permiten sacar las fotos que las nubes de la mañana no nos dejaron y poniendo el punto final a una preciosa salida.

Y para acabar os dejo recorrido y altimetría.


viernes, 12 de mayo de 2017

Aneto y las agujas Daviu y Escudier, desde la Besurta (12-08-2016)

Sentarte en una terraza en Benasque, en verano, es oír hablar del Aneto. Desde las dudas más básicas pre-ascensión (¿Necesito crampones? ¿Cómo es el paso de Mahoma?, ¿Cuánto se tarda?...) a los relatos post-ascensión, siempre aderezados de algo de épica y acompañados de sus inevitables cervecitas. 
Preciosas vistas de Aneto-Maladeta, desde la Tuca Blanca de Pomero. Aunque desde esta vertiente no se ven las agujas, tenemos a la vista los Portillones, el glaciar y por supuesto, el Aneto.
El Aneto faltaba (hasta hoy) en este blog. Aunque hemos ascendido un par de veces anteriormente,  por una cosa o por otra nunca lo había subido y la verdad es que si lo subo ahora es por añadir otro par de cimas de esas de “coleccionista”, las agujas Daviu y Escudier a las que llegaremos descendiendo desde la cima del Aneto. En nuestro caso, tachar esas dos cimas fue una magnífica excusa para volver al techo de los Pirineos.
Cualquier cima, frente al Aneto, apenas destaca. Anetos y agujas , la mole en segundo plano, vistas desde los Russell.
Fecha: 12-08-2016
Montañeros: 2
Distancia: 14,9 km
Desnivel positivo: 1.741 m
Desnivel negativo: 1.741 m
Duración (con paradas): 10 h 15 min
Dificultad: Moderada. (F+ según las guías). Salida larga en la que tener en cuenta la duración, el desnivel, el paso del glaciar y el expuesto Puente de Mahoma (paso de I). 
Recorrido: Besurta (1.900 m) - Refugio de la Renclusa (2.140 m) - Portillon Superior (2.880 m) - Collado Coronas (3.196 m) - Pico de Aneto (3.404 m) - Aguja Daviu (3.350 m) - Aguja Escudier (3.315 m). Vuelta por el mismo camino.
Track en wikiloc:  https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14459982

Madrugamos. El primer autobús para La Besurta no va lleno, pero somos unos cuantos los que echamos a andar tras su llegada, a las 5:45. El sendero, muy marcado y evidente, enfila hacia el Sur, siguiendo en su sus primeros metros el sendero hacia Aigualluts y desviándose (derecha, poste indicador, señales de GR) recorridos apenas 500 metros.

Parece que todos seguimos el mismo camino, al menos hasta el refugio de la Renclusa. Formamos una fila india de frontales, necesarios a estas horas, que avanza al ritmo que marca alguien que no conocemos ni llegaremos a saber quién era, pero que lidera este primer tramo de ascensión hasta el refugio con un ritmo constante, lo suficientemente rápido para que no tengamos ganas de pasar y lo suficientemente lento como para que todos vayamos cómodos detrás de él. Yo apostaba por un guía, pero me quedé con las ganas de saberlo.

Cuando llegamos a la Renclusa (2.140 m; 45 min) ya está amaneciendo. La fila india se rompe, unos entran en el refugio, otros aprovechan para organizar las mochilas, alguno se va hacia el Pico del Alba, otros directamente continúan. Nosotros seguimos por la transitada senda que deja a nuestra derecha el arroyo que acaba en el Forau de la Renclusa.

Enseguida comenzamos a subir por canchales, múltiples rastros de senda e hitos nos van guiando en esta subida. Adelantamos, nos adelantan…esta parte de la ascensión es dura y el terreno y las diferentes variantes que seguimos unos y otros hacen que avancemos a ritmos también diferentes.
Contraluces en la subida. El cielo promete un buen día de montaña.
Comenzamos a subir por los canchales tras superar el refugio.No vamos solos.
A nuestra derecha, según subimos, se van iluminando las cumbres: Pico del Alba, Mir, Sayo...
Los hitos nos van subiendo hacia el Portillón Inferior, en el contrafuerte a nuestra izquierda que desciende desde la Maladeta. La primera vez que subimos al Aneto seguimos los hitos, muy evidentes, hasta ese gran collado en el contrafuerte y accedimos a los canchales, bastante más abajo del glaciar, por ese punto. Hoy la idea es continuar hasta el Portillón Superior, así que no seguimos los hitos que se van hacia el Inferior, y nos mantenemos algunos metros por debajo del contrafuerte, siguiendo a un grupo que vemos por delante nuestro.

Cuando los alcanzamos nos enteramos que van a la Maladeta…sin embargo no estamos del todo desencaminados, ya que quieren acceder al Portillón Superior por el contrafuerte. Una línea de hitos sale a nuestra izquierda y asciende al contrafuerte. La seguimos, entramos en una corta vira y, por no seguirla más, acabamos con una pequeña trepada que nos deja en el contrafuerte, que en ese punto es amplio y de pendiente no muy pronunciada.
Bloques, bloques, bloques...camino del Portillón esto es lo que nos encontramos.
Pero según subimos al contrafuerte de los Portillones el camino, al menos en su inicio, se hace más transitable.
Localizamos la línea de hitos, con su rastro de senda, que lo recorre y seguimos ascendiendo. Tras una zona de mayor pendiente, en la que coincidimos con un gran grupo de franceses que sin duda han pasado la noche en la Renclusa, el contrafuerte se va estrechando. Avanzamos primero por el filo, y luego descendemos un par de metros a nuestra derecha, siguiendo los hitos por grandes bloques que nos dejan en el Portillón Superior (2.900m, 2 h 5 min).
Avanzamos hacia el Portillón Superior. A nuestra espalda el Salvaguardia...
...y de frente, la preciosa cima de la Maladeta, en la que estuvimos hace unos años, con el glaciar a sus pies.
Vivacs en la plataforma cercana al Portillón Superior. Por esta zona abandonamos el filo.
La Maladeta está ahí mismo...estoy seguro de que no vamos a tardar en volver.
Nos acercamos al Portillón y miramos al otro lado. Abajo Barrancs, al fondo, hacia el Sureste, Mulleres, un fácil tresmil desde la Besurta.
Y hacia el Noroeste, Mall Pintrat, Boum, Maupas...y la mole del Perdiguero. Aunque en la realidad algo menos torcidos que en la foto.
La brecha del Portillón Superior nos deja ver el Aneto (última cima a la izquierda de la foto) y el evidente recorrido por el glaciar hasta él.
Aquí descendemos por un corto corredor hacia nuestra izquierda, accediendo al caos de bloques y canchales que nos conduce al Glaciar del Aneto. Los primeros metros vamos ganando altura paralelos al contrafuerte, que poco a poco se va alejando de nosotros hacia la Maladeta y el Abadías.

Más o menos en la vertical del Abadías llegamos al glaciar. Nos colocamos los crampones y seguimos la marcada senda que asciende poco a poco por el glaciar. En nuestro caso nos vamos acercando a la muralla que forman el Pico del Medio y Coronas, pasando unos metros por debajo del Collado Coronas, que quedará a nuestra derecha. 
Mirada atrás según bajamos del Portillón Superior a los canchales.
Avanzamos por canchales y bloques encontrando algunos restos dispersos de nieve.
En la vertical del Collado Maldito nos calzamos los crampones y nos internamos en el glaciar.
Collado Coronas.
Rodeamos el contrafuerte que forma la Punta Oliveras, y accedemos a la gran pala de nieve, con el sendero tan marcado que podría pensarse que ha sido excavado, que nos conduce a un paso en la roca.  Mantenemos los crampones, pero la falta de nieve hace que nos los quitemos muy rápido.
Salvamos el contrafuerte que baja de la Punta Oliveras...
...y comenzamos la subida de la pala. Aquí el camino es un profundo surco, pero al tener bastante pendiente siempre impresiona.
Unos últimos metros en ascenso, con varios senderos evidentes, por canchales y roca nos dejan en el pequeño rellano, ya con la cima a tiro de piedra, que da acceso al Puente de Mahoma. No hay mucha gente hoy, pero aun así nos toca esperar a que pase un guía con tres montañeros, evidentemente por los tres clientes, no por el guía.
Aprovechamos los últimos metros hasta la cima para mirar atrás. Vistas desde la Tuca de Coronas, sobre el collado Coronas, a la Maladeta.
Puente de Mahoma. En esta ocasión está bastante tranquilo.
Y una mirada rápida a las dos cimas adicionales del día, Daviu y Escudier, que apenas destacan frente a la mole del Aneto.
Salvamos el paso (menos impresionante que la primera vez que lo hicimos, pero no por eso hay que dejar de tener mucho cuidado) y llegamos al Aneto (3.404 m; 4 h 20 min), con su característica cruz. El día está despejado así que el techo de los Pirineos nos deja unas magníficas vistas en 360º.          

Cima del Aneto, como decía, no muy concurrida...
...lo que nos permite hacer fotos como ésta.
Mirada hacia el Este. Por ahí andan Tempestades, Margálida y los últimos los Russels.
Y a su izquierda, Tuca de Mulleres.
Descansamos un rato en la cima. Comemos algo, sacamos fotos, compartimos impresiones con el guía…pero el objetivo del día no era éste, así que nos toca continuar.

Mirando hacia la vertiente de Coronas (o sea, dándole la espalda al glaciar del Aneto) tenemos a pocos metros de la cima, apenas unos 5 o 10 metros, un contrafuerte que desciende hacia el Suroeste.
Descendemos por él. Al inicio es amplio y pedregoso. Luego nos encontramos un pequeño corte, con grandes bloques graníticos, que nos obliga a usar las manos en la bajada y que nos ofrece un magnífico sitio para dejar las mochilas y no cargar con ellas por el contrafuerte.

Superado el corte la pendiente se suaviza y en unos pocos metros nos encontramos los bloques de la cima. Accedemos por nuestra izquierda, trepando un par de metros por los grandes bloques que la forman, para acceder sin problemas a la cima de la de la Aguja Daviu (3.350 m; 4 h 50 min). Hemos perdido unos 50 metros de desnivel desde la cima del Aneto, recorriendo unos 125 o 150 metros en línea recta. Estamos tan cerca de la cima que las irregularidades del contrafuerte apenas nos dejan ver su cruz.
Comenzamos el descenso. Al principio el terreno permite bajar andando.
Aunque unos metros más abajo nos encontraremos unos grandes bloques...
...que nos obligarán a usar las manos, aunque sin que tengan dificultad o exposición.
Tras los bloques la siguiente subida es ya la cima.
Al ir subimos directamente afrontando esa pequeña trepada de la izquierda, pero al volver decidimos no volver a subir y lo salvamos por la pequeña plataforma más a la izquierda aún.
Vistas del Aneto desde la cima de la Aguja Daviu. Hemos empezado descendiendo del Aneto por la zona central llevándonos el contrafuerte poca a poco hacia la derecha de la foto.
Tras unas pocas fotos continuamos por el contrafuerte, abandonándolo en seguida hacia nuestra izquierda (hitos) cruzando una canal por su parte superior. Hemos descendido unos metros y el terreno por aquí está algo más deshecho, así que lo cruzamos con cuidado, para ascender a continuación a la cima de la Aguja Escudier (3. 315 m; 5 h). Un pequeño hito marca  la cima. Apenas unas fotos del entorno y retomamos la marcha.
Avanzando por el contrafuerte nos encontramos una de las salidas del Corredor Estasen.
Iniciamos un corto descenso, apenas unos metros, por el inicio de una amplia canal que encontramos a nuestra izquierda, para luego remontar.
Mirada atrás en la parte superior de la canal. Hemos descendido por ese corredor que se aprecia a la derecha.
Pequeño hito en la cima de la Aguja Escudier. Al fondo el contrafuerte por el que hemos bajado y el Aneto.
Desde aquí toca deshacer lo recorrido. Ascendemos los casi 100 metros que hemos perdido de desnivel hasta la cima del Aneto, aunque ahora no ascendemos a la cima de la Aguja Daviu. Tras el Aneto volvemos a cruzar el paso de Mahoma y descendemos hasta el glaciar de Aneto. Hoy descartamos volver por el Salterillo, así que seguimos de vuelta el mismo recorrido que a la subida: Portillón Superior, luego por el contrafuerte de los portillones hasta el Portillón Inferior (mejor opción que por donde hemos subido) donde paramos a descansar disfrutando de las vistas del Aneto y su glaciar. Continuando luego hasta el Refugio de la Renclusa y por último, hasta la Besurta.

Algo más de 10 horas de salida y un desnivel interesante, de más de 1.700 m, todo ello compensado con creces por el Aneto, su glaciar, su par de agujas y las vistas desde todos ellos. Para volver.
 
Saludos desde la cima.